Eva Domínguez: Inteligencia artificial
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En esta entrevista no hay humanos (podcast #45)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:

(Imagen hecha con Craiyon)

Si escuchas el podcast de este episodio oirás una conversación entre dos personas en inglés al inicio.

Pues bien, te hago una confesión: esta entrevista no la he producido yo. Bueno, ni nadie humano. Lo ha hecho la IA.

Mi objetivo era explicarte de manera amena cómo la realidad virtual está transformando los documentales. Estamos pasando de ver a experimentar y eso significa poner el cuerpo en medio de la historia. Te iba a contar los resultados de un estudio muy interesante del MIT Open Documentary Lab y el festival IDFA.

Pero, ¿sabes qué me pasa? Que apenas tengo tiempo. Llego siempre derrapando a esta cita contigo. Así que como el informe es largo, pues he probado una nueva herramienta que ha lanzado Google que se llama NotebookLM. Le subes un informe y le puedes hacer preguntas sobre su contenido.

Si no se te ocurre nada, te sugiere preguntas, también.

Por ejemplo, te sugiere la pregunta: ¿Cómo están usando los cineastas la incorporación en sus proyectos para abordar y comprender la realidad?

Y te responde: En lugar de intentar sumergir completamente a los participantes en un mundo virtual, los cineastas se inclinan por las realidades duales, utilizando el contenido, las historias y la textura de la experiencia para jugar con los deslices entre diferentes realidades.

Yo aquí lo de los deslices entre diferentes realidades no sé qué es. Y se supone que de esto se algo. La verdad, no le he entendido.

Después te indica que eso se concreta en: familiarizar al público con la experiencia, desafiar la percepción y el enfoque, generar incomodidad creativa y resaltar realidades estratificadas. Aquí, de nuevo, lo de realidades estratificadas no es muy amigable.

Lo cierto es que te ayuda a hacer preguntas a documentos largos y a crear rápidos resúmenes y notas.

Aunque lo más flipante, de verdad, flipante, es que te convierte el informe en una conversación entre dos voces humanas.

Lo hace en inglés. En serio, escucha el podcast. Está al final de este artículo.

Fíjate en el tono de la conversación, el ánimo, las bromas. Es una conversación hecha por la IA y no hay manera de distinguirla de una real.

Como de momento, solo lo hace en inglés, he probado a traducir la conversación al español con distintas herramientas, como Rask o Heygen. He subido el audio y lo he pasado a vídeo pero no ha habido manera.

Con tantas pruebas ya no me ha dado tiempo y lo he dejado aquí. Que esto de probar herramientas de Inteligencia Artificial consume también energía.

También me hubiera gustado sustituir una de las voces por la mía para ver el efecto. Así que ya probaré todo esto en otro momento.

En fin, el caso es que con tantas pruebas, no te he hablado de lo que iba a hablar. Que era de los interesantes casos sobre cómo los entornos inmersivos cambian la manera de hacer documentales.

Pues ya hablaremos de eso en otro momento.

Parece que el momento en que este podcast realmente lo haga la Inteligencia Artificia está cada vez más cerca. ¿Crees que notarás la diferencia? Espero que sí.





Los papiros de Herculano (podcast #31)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:

¿Qué puede tener en común la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya con el Covid y con la Inteligencia Artificial?

Pues ahora te lo cuento.

Durante el confinamiento, cada uno ocupó su tiempo como pudo. Si tenemos que hacer caso de TikTok, a muchos hombres les dio por pensar en la Antigua Roma.

Uno de ellos, es Nat Friedman, un norteamericano que en sus horas ante el ordenador descubrió el misterio de los papiros de Herculano.

Cuando la erupción del Vesubio sepultó Pompeya, las cenizas también engulleron a otra urbe cercana llamada Herculano.

En ella había una villa que al parecer pertenecía al suegro de Júlio César, que era senador y que tenía una amplísima biblioteca.

Tiene muchísimo valor porque se calcula que contiene unos 1800 papiros.

Hasta ahora solo se han extraído unos centenares.

Recuperar su contenido ha sido una obsesión de académicos porque conocer esos textos podría reescribir la historia antigua tal como la conocemos. Al fin y al cabo son las raíces culturales de Occidente.

¿Y por qué no se ha hecho?, te preguntarás. Pues porque están en un estado lamentable. Quedaron carbonizados. ¿Sabes cuando se apaga una hoguera y quedan restos de troncos? Pues ese es el aspecto que tienen.

De hecho, en un primer momento se pensó que eran justamente eso, trozos de carbón o troncos quemados.

La carbonización los conservó pero al mismo tiempo hizo casi imposible desenrollarlos sin que se deshicieran.

A lo largo de la historia, se han probado e inventado múltiples maneras de intentar desenrollarlos para descifrarlos pero con muy poco éxito. Incluso un equipo impulsado por Napoleón unió algunos trozos de texto que no se podían leer.

El pionero es Brent Seales, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Kentucky, que lleva 20 años utilizando tecnología médica, diseñada para hacer ecografías, por ejemplo, para intentar leerlos.

Entonces, Nat Friedman, que durante el Covid descubre esta historia decide que quiere conseguir descifrarlos. Resulta que Friedman había sido el director de GitHub, una plataforma de desarrollo de software y se convirtió en inversor en Inteligencia Artificial.

Friedman contacta con Seales y ponen en marcha un concurso llamado el Desafío Vesubio dotado con un millón de dólares. El ganador debía conseguir desarrollar un programa para descifrar los papiros.

Previamente, tenían que preparar el material para los concursantes porque los archivos eran grandes y difíciles de manejar por un ordenador normal.

Así que para ganar el concurso se tenía que conseguir leer cuatro pasajes de al menos 140 caracteres de texto seguido.

El reto se acababa a finales de 2023 y atrajo a grandes competidores, entre ellos gente que trabajaba en Google.

Los participantes comentaban sus avances, lo cual era una de las condiciones.

Como sabes, muchos modelos de Inteligencia Artificial se nutren a partir de una enorme cantidad de datos.

Uno de los participantes llamador Luke Farritor creó un modelo que iba hacía justo lo opuesto: necesitaba datos mínimos para cada cuadrado de imagen, determinando la presencia de tinta y centrándose en letras griegas.

Farritor propuso a otros dos unir fuerzas y tecnologías y acabaron ganando el concurso.

Este avance da alas a la imaginación. Si con la Inteligencia Artificial se pueden leer muchos de esos papiros podríamos conocer partes de la historia que ignorábamos y ampliar o incluso cambiar algunos aspectos de lo que sabemos.

Y si jóvenes con el talento de Farritor son capaces de aliarse en plena competición para conseguir algo mejor colaborando, también somos capaces de modelar nuestro futuro.

Reescribir la historIA (podcast #30)

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El falso Tank Man 

 

Imagina que un día recibes una llamada. Reconoces la voz del presidente de tu país. Te saluda y te pide que, por favor, no votes en unas elecciones.

Si eres una persona muy informada y con mucho sentido crítico, te imaginarás enseguida que es un bulo. Pero quizá no lo seas, y realmente pienses que ese mensaje grabado lo ha hecho tu presidente. Imagina que vives en Estados Unidos y la voz es de Joe Biden.

Bueno, pues no hace falta imaginar mucho porque ya ha pasado. Trump ha ganado en las primarias para convertirse en candidato republicano a la presidencia. Las falsas llamadas con la voz clonada de Joe Biden pretendían influir en el resultado.

Ya sabemos que la facilidad que ofrece la Inteligencia Artificial para crear Deep fakes, contenidos falsos, es uno de los mayores riesgos actuales. Y afecta a muchos aspectos de nuestra vida.


Su uso en política es especialmente dañino porque además de contribuir a la confusión general acaba creando una versión alternativa de los hechos pasados y recientes.

Te cuento una historia curiosa. Como sabéis, en julio de 1969 el Apollo 11 tenía la misión de llegar a la Luna.

Despegó el día 16 y cinco días más tarde el comandante Amstrong al pisar la superficie decía aquella famosa frase Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad".

¿Pero qué hubiera pasado si la misión hubiera fallado? Pues los asesores de Nixon tenían preparado un discurso titulado En caso de desastre lunar, que el presidente norteamericano hubiera leído si la misión hubiera fallado. Afortunadamente, Nixon no lo tuvo que grabar.

Sin embargo, hace unos años el MIT Center for Advances Virtuality recreó cómo hubiera sido ese momento si los astronautas no hubieran podido volver. 


El documental se llama Moon disaster y está online.

Nixon lee ante las cámaras el discurso alternativo gracias a la Inteligencia Artificial. Podría ser lo que pasó en un mundo paralelo.

El vídeo de ese fragmento también está en Youtube, así que es muy fácil de encontrar y verlo sin el contexto para el que fue creado.


En las búsquedas de Internet lo mismo puedes encontrar el discurso real que el falso.

Igual piensas que no es muy grave. Ahora te pongo otro caso.

Como sabrás en la plaza de Tiananmén de Pekín en 1989 el gobierno chino acabó con protestas de manifestantes con la ayuda del ejército. Una de las escenas más dramáticas conocidas es la de un ciudadano que se planta ante un tanque de combate.

Pues bien, si buscas hombre del tanque en inglés, Tank men, entre los resultados aparecen imágenes de un manifestante delante del tanque haciéndose un selfie. Obviamente es falsa y está hecha con Inteligencia Artificial.

Si tienes formación y contexto lo detectas, pero si no lo tienes ¿qué ocurre? Son solo unos cuantos ejemplos y va a ir a más.

Ante esta situación, por ahora, la única defensa que tenemos es aplicar lo que unos expertos han llamado la ignorancia crítica.


Como ante el volumen de la confusión que puede vomitar el mundo digital, ya el pensamiento crítico no es suficiente, proponen ignorar críticamente.

Es decir desarrollar la habilidad de elegir qué ignorar y dónde invertir nuestra atención. Pues ya sabes, ignora críticamente.

Espero que no lo hagas con Criaturas Inmersivas.

Marionetas digitales (podcast #19)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:

(imagen creada con Stable Diffusion)


Hoy te hablo de marionetas, inteligencia artificial y películas de animación.

¿Sabes que es una marioneta digital? Es una técnica de animación. Seguramente cuando piensas en películas de animación imaginas a un dibujante ilustrando cada fotograma para dar vida a los personajes. Y esa es una técnica, por supuesto. Pero ya hace mucho que la producción se sofisticó con la ayuda de la tecnología.

De hecho, cada nueva posibilidad tecnológica es también una posibilidad narrativa. Una manera de hacer cosas que hasta el momento no podías hacer.

Imagina que en lugar de dibujar los fotogramas pudieras actuar como si fueras un personaje de animación y simplemente filmarlo. Eso es lo que se consigue con las marionetas digitales.

Por un lado, has creado un personaje en 3D. Y, por otro, tienes una actriz a la que le has puesto un traje especial que permite grabar sus movimientos. Y ahora, imagina que fusionas las dos imágenes en la pantalla y tu personaje en 3D se mueve y tiene la gestualidad de la actriz.

Eso es una marioneta digital, o lo que en inglés llaman digital puppetry y es la técnica que los grandes estudios utilizan para hacer las películas de animación.

Hasta ahora esta técnica solo estaba al alcance de los grandes estudios. Ya no. 


Ya existen herramientas más sencillas que están utilizando youtube virtuales para grabar vídeos en la piel de personajes, como comenté en el capítulo 5.

Son más sencillas pero dan alas a nuevos creadores que siempre han soñado con contar historias con animación. Pues bien, aquí es donde la Inteligencia Artificial se está convirtiendo en un activo porque están apareciendo más y más opciones para crear escenas con animación, ilustración y cómic.

Por las redes sociales corren vídeos de creadores haciendo sus pinitos, mostrando sus experimentos y ofreciendo tutoriales. Incluso productoras y profesionales que hasta ahora solo trabajaban con vídeo se han lanzado a mostrar trabajos con animación.

¿Por qué? Pues porque una de las posibilidades más populares que ofrecen algunas herramientas es convertir una secuencia de vídeo en una secuencia de animación.


Es decir, un vídeo se le puede cambiar el estilo visual y convertirlo en ilustración. Como el vídeo tiene acción y movimiento, el resultado es una escena ilustrada con acción y movimiento.

Los experimentos utilizan dibujo o creaciones con un estilo más hiperrealista.

Como el caso del selfie de Martin Haerlin, que va transformándose en distintos personajes a medida que va moviéndose cámara en mano.


O el caso de la productora Corridor Digital que ha creado un corto de siete minutos de animación generado con Inteligencia Artificial. Primero hicieron el guión, después grabaron todas las escenas en vídeo y después transformaron las escenas con ilustración con Inteligencia Artificial.


En un vídeo explican paso a paso el proceso que siguieron para entrenar a la Inteligencia Artificial y resolver todos los problemas que surgieron.


Mientras esto pasa, siguen apareciendo mejoras en las herramientas y más posibilidades.

Imagina el campo que abren estas posibilidades, no solo para la industria ya existente, sino para todos los que sueñan con contar sus propias historias con animación. 


Tanto para los que ya saben ilustrar pero no animar, como para los que no tienen las habilidades de dibujo, y por supuesto para los que sencillamente no tenían los recursos para hacerlo porque eran muy costosos.

Aquí, la IA puede impulsar nuevo talento. Nuevos talentos, nuevas voces y nuevas historias.

Con la animación puede ocurrir algo similar a lo que está ocurriendo con los programas audiovisuales en directo. Han aparecido muchos streamers que conectan directamente con la audiencia a través de plataformas como Twitch, que permiten hacer retransmisión en directo e interactivas en Internet.

Conectan con un público que busca otras voces y otros contenidos.

Yo me imagino nuevas formas de difundir y crear historias con ilustración y cómic. Que también puedan ser interactivas, incluso en tiempo real. El lenguaje visual del cómic llega cada vez a más gente.

En Corea exista una app llamada Webtoons en la que miles de personas suben sus historias en cómic. No son interactivas y el formato es sumamente sencillo. Tiene un enorme éxito. Hay historias de todos los géneros. Se estructuran en series que van publicando capítulos periódicos. En Corea verás mucha gente leyendo estos cómics digitales en sus móviles.

Particularmente el cómic me parece un formato interesantísimo que utilizo en muchos de mis trabajos en Immersive Creatures.

Y ahora con la Inteligencia Artificial dar el paso a la animación audiovisual es un sueño al alcance de muchos.

Influencers virtuales (podcast #16)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:



Te cuento la historia de una influencer. Se llama Miquela Sousa, más conocida como Lil Miquela

Micaela parecía inagotable. Lo mismo hacía publicidad para Calvin Klein que publicaba canciones o hacía campañas para entidades sin ánimo de lucro.

Los agentes de Miquela aseguraban que era de Los Ángeles y que tenía raíces hispanas y brasileñas.

Te lo puedes creer o no, porque Miquela no es de carne y hueso, sino que está creada por ordenador.

Miquela se puso muy de moda. Salió en muchos medios de comunicación.

Dio visibilidad a una tendencia que lejos de ser puntual parece que se va a consolidar.

Se trata de crear personajes virtuales como influencers, que se pueden alquilar para cualquier evento, pero también para cualquier otra aplicación, como ya he comentado en capítulos anteriores.


Ahora mismo hay muchísimos más avatares como Miquela. Son un negocio muy lucrativo.

Una señal del negocio que representan es cómo proliferan las empresas dedicadas a crear humanos digitales, como les llaman.

Como la tecnología avanza con mucha rapidez, cuesta distinguirlos de cualquier persona de carne y hueso.


Actualmente, Se están buscando maneras de identificar qué está hecho por Inteligencia Artificial y qué no. Estos avatares deberían ser claramente distinguibles en cualquier contexto. Y ahora mismo, no es así.

¿Cómo probar que no son humanos?

Igual la estrategia también va a tener que ser a la inversa. Tener una forma de identificar cuándo detrás de un avatar tan realista hay una persona y cuándo no. Es decir, tener una prueba de humanidad.

Y aquí también hay negocio. Pero este es un tema para otro capítulo.

Ahora mismo, para mí la mayor pueba de humanidad sería que estas mujeres digitales fueran más inclusivas.

La mayoría de ellas son de fantasía. Jóvenes, guapas, delgadas… Responden a un estereotipo de mujer. Esa idea de mujer que se critica a menudo porque crea un imaginario aspiracional, un canon de belleza muy estricto y poco real.

No hace falta que recordemos cómo este canon contribuye a los trastornos de muchas chicas que sufren bulimia y no aceptan su cuerpo.

Cómo nos vemos representadas tiene muchísima importancia, en especial en edades muy tiernas. Un reciente estudio demuestra que la apariencia de los personajes de los videojuegos influye en que las niñas no se gusten.

Hablamos de niñas de entre 5 y 7 años que cuando ven en los videojuegos personajes femeninos tan delgados y que no se parecen a como ellas se ven a sí mismas se sienten mal.


Si está comprobado que la representación en la publicidad y en los videojuegos afecta a la propia percepción del cuerpo, cómo no lo van a tener estos influencers virtuales.

Eso se suma en un momento en que la adicción a las redes en los menores es más cada vez más preocupante. Ahora solo falta que se llenen de influencers creados por ordenador a imagen y semejanza de nadie, de una idea de mujer que no pisa el mundo real.

Son espejos deformes del mundo, que no lo muestran tal como es pero en el que nuestros menores se miran constantemente.

Es necesario que se amplíe la diversidad y variedad de cuerpos, caras y culturas de estos influencers digitales para que se acerquen algo, aunque sea un poco, a esa humanidad a la que esperan imitar.

Ojalá con los avatares digitales nos llegue a pasar igual que con los encuentros tras la pandemia.

Que para las cuestiones operativas las videoconferencias van muy bien, pero que cuando queremos conectar de verdad buscamos estar entre gente real.

Estoy hablando con Elon Musk (podcast #3)

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¿Te imaginas hacerle una entrevista por videoconferencia a Elon Musk? Se parece a él, habla como él, piensa como él…



Pues bien, eso ya se podría hacer, pero que algo se pueda hacer no quiere decir que deba hacerse.
¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad individual cuando estamos investigando y desarrollando el futuro? Os pongo un ejemplo. Este caso de la entrevista a Elon Musk es real. 

En uno de los grupos digitales sobre Inteligencia Artificial en los que estoy, hace poco un desarrollador compartía sus avances en un vídeo y mostraba algo que todo el mundo aplaudía y que a mí además de fascinarme la parte técnica me preocupó bastante. 

Mostraba un vídeo en el que le hacía una entrevista a Elon Musk por videoconferencia. Bueno, eso es lo que parecía, porque en realidad no era Elon Musk, sino un experimento hecho con Inteligencia Artificial. El tipo que se veía en vídeo hablaba como Elon Musk, y se movía como él pero no era él. 

Era una imagen creada por ordenador que hablaba y pensaba como el empresario. Diréis, ¿pensar como él? Bueno, casi. Habían recopilado entrevistas y respuestas de Elon Musk para que el programa pensara como él. La parte de la imagen es menos sorprendente porque ya hemos visto que gracias a la IA se puede hace un Deep fake. En este caso, lo preocupante es que no solo parece que es Elon Musk y se mueve como él, sino que puede tener un diálogo a tiempo real. 

Por tanto la inteligencia artificial lo que hacía era generar respuestas basadas las ideas de Elon Musk que se han plasmado en esas declaraciones, en entrevistas. Y el efecto era realmente espectacular a nivel técnico tecnológico pero preocupante a nivel ético. 

Si queréis verlo, este es el vídeo: How to create Elon Musk with ChatGPT
 
Hice esa reflexión al desarrollador porque esto eleva las fake news a otra potencia. Me contestó que seguramente ese tema lo resolverá alguien también con Inteligencia Artificial. Es decir, balones fuera. Y para mí aquí está el problema. En la responsabilidad o mejor dicho, en la falta de responsabilidad individual. Que puedas hacer algo no significa que haya que hacerlo.

Se suele argumentar y yo también lo he llegado a decir alguna vez que la tecnología no es buena ni mala sino es el uso de ella. Lo cierto es que detrás de la tecnología, detrás de cada línea de código o avance científico hay una persona. ¿Aparcamos cualquier código ético mientras investigamos? Es cierto que no podemos saber el impacto de lo que podemos hacer pero hay cosas que sí las sabemos. 

Por ejemplo, cuando se está tomando como en este caso la imagen de alguien, se manipula y se pone en su boca declaraciones que no ha dicho, es probable que no estemos respetando su derecho a la imagen, que está protegido. Ahí estamos tomando una decisión. ¿Por qué no utilizo mi propia imagen, para la que no tengo que pedir permiso a nadie, o la de alguien que me conozca y me autorice a usarla? Porque con la de Elon Musk voy a tener más impacto y es probable que a él le de igual y no vaya a denunciarme aunque podría hacerlo. 

Otro ejemplo, ¿qué ocurre si creo un algoritmo para crear imágenes a partir de texto? Para entrenar el algoritmo tengo que utilizar un enorme banco de imágenes. Cuando las elijo, ¿tengo en cuenta si tengo derecho a utilizarlas? Si no lo hago, ya estoy tomando una decisión sobre el uso de esas imágenes. 

Evidentemente, es mucho más complicado mi trabajo si lo tengo que comprobar o si solo puedo utilizar imágenes que tengan una licencia que lo permitan, por supuesto, pero es que eso es lo que pasa en muchos ámbitos. 

No sabemos cuál va a ser el impacto de lo que estamos desarrollando ahora mismo a enorme velocidad con la Inteligencia Artificial y, por eso mismo, no podemos dejar fuera cuestiones que en otros muchos ámbitos no se permiten. 

En el ámbito de la salud o el científico hay muchos protocolos a seguir para no garantizar los derechos de los pacientes y la seguridad de las investigaciones. En el de la creación de contenidos, hay derechos de autoría y de imagen protegidos. ¿Por qué eso no se cumple con el desarrollo tecnológico? Hay una responsabilidad colectiva pero desde luego hay responsabilidad individual.