Eva Domínguez: VR
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La inmersión de los ultracuerpos (podcast #29)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:

 

¿Puede la realidad virtual hacerte mejor persona?


¿Puede hacerte más empática? ¿Poniéndote en la piel de alguien totalmente distinto?

Y aún más, ¿podría tener efectos físicos en tu cuerpo?

Interesante, ¿no?

Se suele decir mucho que la realidad virtual favorece la empatía, pero se aplica a cualquier experiencia que tengamos con unas gafas inmersivas, ya sea ver un vídeo en 360 grados o una simulación. Y tal vez sea esperar mucho.

No obstante, las investigaciones demuestran que los efectos psicológicos y físicos son posibles según en qué casos.

¿Cuándo puede ocurrir? Pues, de entrada, es necesario que al ponerte las gafas en realidad virtual veas el cuerpo con el que estás representada y que los movimientos coincidan. Es decir, que si mueves tu mano, el movimiento coincida con la mano digital de tu avatar.

Eso hace que tengas una ilusión de propiedad sobre ese cuerpo virtual. En resumen, que lo percibes como el tuyo. Esa ilusión perceptual puede ser muy fuerte.

Imagina que te ves con unos músculos de acero y unos abdominales de chocolatinas y te pones a hacer ejercicio. Bien, pues un estudio demostró que los participantes que se veían con avatares cachas tenían una sensación de menor esfuerzo físico del que hubieran tenido normalmente.

Como la percepción propia cambia, las expectativas se ajustan a esa percepción.


El potencial para aplicaciones terapéuticas es sustancial.

Imagina a alguien que tiene el síndrome del miembro fantasma, que sigue sintiendo una parte del cuerpo que ha perdido, como por ejemplo una pierna. Pues otro estudio demostró que el hecho de que esa persona se viera a sí misma con la pierna, gracias a su avatar, reducía su dolor.

El cerebro reacciona igual ante el cuerpo simulado que ante el cuerpo real.

Me parece fascinante. Por tanto, sí hay cambios físicos.

¿Y te imaginas cambiar tu cuerpo por el de otra persona?


Mira, BeAnotherLab es una asociación cultural sin ánimo de lucro ubicada en Barcelona que desde el 2012 facilita la experiencia de intercambio de cuerpos.

Es decir, que dos personas pueden verse a sí mismas con el cuerpo de la otra. Su sistema se llama The Machine to be Another.

Combinan la realidad virtual, las ciencias cognitivas y las artes escénicas para ver a través de los ojos de otra persona y de habitar su cuerpo.

La han aplicado en la resolución de conflictos, en casos de violencia de género, e incluso en un prototipo para el diagnóstico de la anorexia.

¿Puede la realidad virtual cambiar nuestra conducta moral?

Es una tecnología muy útil para estudios en psicología porque las teorías son difíciles de corroborar o refutar en contexto real. Así, que con ella, se simulan situaciones en las que se encarna a otra persona.

Por ejemplo, es evidente que los maltratadores demuestran una ausencia de empatía hacia sus víctimas. En el 2018, investigadores de la Universidad de Barcelona demostraron que la experiencia virtual mejora la percepción de las emociones por parte de los que participaron.

Hoy día, la realidad virtual se utiliza como parte de la terapia de rehabilitación para personas que han maltratado a su pareja o a un menor. Ser receptor de la violencia les ayuda a reconocer ciertas emociones, lo que es un avance para su tratamiento.

Hay un proverbio sioux que dice a que antes de juzgar a una persona camina 3 lunas con sus mocasines.

Pues bien, hoy ya podríamos decir que antes de juzgar a una persona ponte de su piel digital con realidad virtual y entonces igual dejarás el juicio aparcado.

Realidad virtual contra el estrés (podcast #20)

Esto es una transcripción del podcast. Podrás encontrar todos los episodios en las siguientes plataformas:

(imagen creada con Stable Diffusion)

 
¿Crees que hay alguna conexión entre la realidad virtual y el estrés? Quizá no de la manera que imaginas.

Una vez leí que si retiráramos de las farmacias todos los medicamentos que se recetan contra la ansiedad y el estrés nuestra sociedad se colapsaría. Me impresionó muchísimo, la verdad.

Por que dice mucho del desequilibrio emocional y mental con el que vivimos y que hemos normalizado como sociedad. Hay mucha gente que no puede con su día a día.

Hablo del estrés negativo porque también hay un estrés positivo, el que nos mantiene alerta para que podamos hacer cosas. y que no nos hace enfermar.

Pero del que hablo es el estrés negativo. Es ese estrés que se activa en situaciones nuevas o impredecibles, o que nos dan una sensación de falta de control o incluso nos sentimos amenazadas.

Se ve que el estrés aumenta unas hormonas que actúan en todos los sistemas del organismo, por lo que tiene una relación directa con el 70% de las enfermedades. Poca broma.


Cuando estamos estresados nuestro sistema inmunitario cae en picado y el organismo se queda sin defensas.

Si la situación se cronifica tomamos medicamentos para paliar los síntomas.

Pues bien, hay quien piensa que la realidad virtual puede sustituir a la química.

Como sabes cuando usas estos dispositivos te puedes evadir sensorialmente.

Al ponerte unas gafas de realidad virtual, todo lo que te rodea desaparece en tu percepción y es sustituido por un mundo virtual con sus propios sonidos. La sensación es que estás en otro lugar.

Si lo que te estresa es tu día a día, pues ya ha desaparecido.

Así que puede ayudarte a recuperar tu equilibrio. El potencial de las tecnologías inmersivas es amplio, como he hablado en el capítulo 11, Fantasía contra el dolor.

Se está invirtiendo mucho dinero en ello. 

Por ejemplo, la clínica Mayo, en Estados Unidos ha invertido en Healium, una startup que utiliza estas tecnologías para paliar el estrés y el agotamiento.


Tienen programas para que puedas relajarte y meditar con realidad virtual. Hasta aquí nada especialmente nuevo, ¿verdad? Pero es que, además, lo combinan con unas cintas que te puedes poner alrededor de la cabeza y una aplicación sincronizada con tu reloj inteligente.

La cinta en la cabeza detecta tus ondas cerebrales, y ajusta la experiencia visual y auditiva a ellas.

También han creado una aplicación en realidad aumentada emparejada con Apple Watch. Si tu frecuencia cardiaca es demasiado alta lo que ves se ajusta para ayudar a calmarte.

Healium explica en su web que su sistema les permite generar, modificar y recomendarte contenido inmersivo a partir tu actividad cerebral, tu frecuencia cardíaca, la respuesta de tu piel o tu presión arterial.


Si el efecto es el que comentan, esta propuesta contribuiría a reducir la medicación. El objetivo según la empresa es que las personas vayan reconociendo las señales que su cuerpo les da y aprendan a autorregularse.

También puede pasar que no lo hagamos y sustituyamos la dependencia de los fármacos por la dependencia de la evasión inmersiva.
 
A mi este caso me lleva a dos reflexiones. Por un lado, pienso en qué momento nos hemos desconectado tanto de nosotros mismos que tengan que aparecer propuestas para volver a escucharnos y saber autorregularnos.

La idea de utilizar las tecnologías inmersivas para reducir el estrés, me parece una propuesta interesante pero me gustaría aún más que no tuviéramos que acudir ni a pastillas ni a gadgets.

Por otro lado, pienso en la puerta que se abre para generar historias personalizadas que se adapten a cómo la experimenta cada uno de nosotros en cada momento.


Que en función de si se nos acelera el pulso o nuestras ondas cerebrales sean de un tipo u otro el contenido sea distinto.
 
Es decir, que el contenido sabe cómo te sientes y reacciona a él. Son historias que pueden tomar múltiples formas y ser más efectivas. En la inmersión hay menos análisis y pensamiento crítico porque no hay distancia suficiente. Tiene un impacto emocional más alto.

Le veo muchas posibilidades constructivas y otras muchas que no tanto, como siempre. Habrá que prepararse para todas.




Gafas para bucear en un Internet 3D (podcast #18)

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El Internet tridimensional al que vamos se hace posible cada vez que aparece una novedad tecnológica en esa dirección. Bien, pues Apple ya abierto otra ventanita hacia ese futuro.


Como sabrás, hace unos días Apple hizo su presentación de novedades anuales. Esta era muy esperada porque se sabía que iba a presentar sus gafas de realidad aumentada, una promesa que había generado mucha expectativa.

Apple lleva mucho tiempo tras el desarrollo de unas gafas de realidad aumentada porque la compañía siempre ha dicho que era la tecnología por la que apostaba.

Y ha presentado Apple Vision Pro, que en realidad no son unas lentes, pero lo parecen y eso es lo que cuenta.

De hecho, lo ha presentado como el primer dispositivo de ‘spatial computing’, que traducido siempre nos queda más feo. Informática espacial? Vamos, mucho más que unas gafas.

No son unas lentes, porque la tecnología que tenemos en este momento no permitía hacer lo que buscaban, así que han dado un golpe de timón y lo que han hecho es basarse en lo que ya existe, que son las gafas de realidad virtual, y llevarlas muchísimo más allá para convertirlas en prácticamente un ordenador.

Si las habéis visto las Vision Pro aunque parecen unas gafas de buceo, son unas gafas de buceo elegantes. Pero vaya que siguen siendo enormes y no es algo que llevarías por la calle.

Uno de los detalles que las diferencia de las gafas de realidad virtual es que ves los ojos de la persona que las lleva. El efecto es que estás mirando a los ojos a esa persona y esa persona te está mirando a ti también pero no es así. Se trata de un truco. En realidad, estás viendo una proyección de sus ojos captada por unas cámaras internas y esa persona te está viendo a ti a través de cámaras externas.

Las Vision Pro están llenas de cámaras y sensores minúsculos para que la interacción sea lo más natural posible. De hecho, es tan natural que funciona con la mirada y las manos. Tal cual. Es decir, lo que ves en la pantalla lo seleccionas solo con mirarlo y lo puedes accionar juntando los dedos pulgar e índice. Tu pupila sería la flecha del ratón en la pantalla y cuando unes los dedos haces clic.

Eso es posible porque las múltiples microcámaras que lleva rastrean la pupila y ven tus manos, esté donde estén. Además también se pueden dar las instrucciones verbalmente.

Cuando te decía que no son en realidad unas lentes es porque la manera en pueden ver tus ojos es la misma en que tú puedes ver todo lo que te rodea, gracias a las cámaras externas. Eso es algo que ya existe en las gafas de realidad virtual. Se le llama passthrough y suele ser en blanco y negro. Si te las has puesto alguna vez, igual lo recuerdas. Bien, pues aquí no solo es en color sino que es de una enorme calidad visual.

Apple ha hecho mucho énfasis en este aspecto, en que puedes ver lo que te rodea y te pueden ver a ti, que no te aíslan del mundo, aunque puedes elegirlo siempre que quieras a través de una ruedecilla exterior. Entonces, estás en el modo realidad virtual.

Para mí, lo interesante de esta presentación es que Apple señala el camino de una forma de consumir información y explorar los contenidos que hace desaparecer la pantalla y con la que interactuamos sin nada en las manos.

Si habéis visto Minority Report, recuerda a como Tom Cruise buscaba información. En aquel caso no llevaba gafas y sí en cambio unos guantes especiales.

 

Los contenidos pueden ser planos pero, por supuesto también tridimensionales, y los vas a poder seleccionar con tu mirada y tocar con tus manos. 


Esa manera de interactuar con contenidos en 3D como si los tuvieras ante ti da alas a las historias tridimensionales, a narrativas que se despliegan a tu alrededor y con las que puedes interactuar con movimientos naturales.

Tú estás en el centro de ese espacio donde pasan cosas.


Es verdad que esa posibilidad ya existía con gafas de realidad mixta pero el hecho de que Apple apueste por convertir este dispositivo en un ordenador independiente es lo que abre un espacio muy interesante que, de bien seguro, otros también querrán compartir.

Queda camino por recorrer hasta que esos dispositivos sean tan habituales como los móviles, pero ya sabemos que esto es solo cuestión de tiempo. Entonces las narrativas espaciales, que ahora son incipientes, serán pan de cada día.