4.1.08

Los deseos son lecciones

Hace un año pedí un deseo sencillo pero ambicioso. Hay que tener cuidado con lo que se desea, porque se acaba cumpliendo. La vida me ha dado una enorme lección, tan profunda que aún sigo asimilando su significado. Ha venido de la mano de una enfermedad. Me ha sacado de mis prioridades, de mis rutinas y de mis obsesiones y me ha puesto en el único camino posible para la curación: la revisión de todo lo superfluo, sean pensamientos, hábitos, necesidades o relaciones, para concentrar las energías en lo único que de verdad importa.

Como Violeta Parra, doy gracias a la vida...

4 comentarios:

ÓL dijo...

Que sea un mejor año. Y desde luego, lo será.

Lagata (desde el tejado) dijo...

A veces me dan ganas de pedirte que seas mi mamá. Pero de momento con nombrarte mi líder espiritual me basta.
Y poco más tengo que decir...

Eva dijo...

Gracias, ól. Seguro que sí.

Gata. Yo te adopto con gusto como amiga. Ni maternidades, ni liderazgos. No sigas nunca los pasos de otro... No te hace ninguna falta. Tienes una estupenda mirada propia.

Nemo dijo...

Encontré una cita de un tal Arthur Kleinman que me parece adecuada: "Nothing so concentrates experience and clarifies the central conditions of living as serious illness". Suerte.