22.9.06

Semana de la Movilidad o estrategias políticas ocultas

La demagogia política no deja de sorprenderme. Se celebra la Semana de la Movilidad y se llenan los medios de campañas institucionales animando a los usuarios a tomar el transporte público. Fotos idílicas de vagones de tren casi vacíos en los que el que no va sentado es porque prefiere contemplar el paisaje por la ventana. ¿Simple incompetencia o ignorancia?

Es evidente que ningún responsable político viaja en transporte público en hora punta a menos que esté haciendo campaña, porque si lo hiciera no se atrevería a ofender a sus miles de usuarios con esos anuncios. Pero debería informarse antes un poco.

Entonces sabría que los vagones de verdad llegan tarde un día sí y otro también, que en ellos la gente no sólo va de pie porque no tiene más remedio, sino que va adherida al vecino. Tal vez sea una estrategia empresarial para rentabilizar cada trayecto. O tal vez sea un plan de socialización forzosa. Como en lugar de oxígeno respiras el aliento de tu vecino, estableces un vínculo con esa persona difícil de olvidar durante los largos minutos que dura el trayecto.

O tal vez se pretende mejorar las capacidades físicas e intelectuales de la ciudadanía. Para eso debe ser el momento en que subes al tren desde un andén abarrotado: un embudo humano en el que los más dotados ascienden primero, aunque los asientos son sólo para los que demuestran mayores reflejos.

O tal vez es un recurso para aumentar la cultura y la reflexión. Y lo consiguen, porque ni aunque se le clave el ombligo de una embarazada en la oreja o el bastón de un anciano en el pie, el que va sentado se abstrae de su lectura o de sus pensamientos.

Así que, tal vez resulta que los políticos conocen perfectamente el funcionamiento del transporte público, concretamente el de los trenes de Cercanías, y lo prefieren así. Si no lo quisieran, lo intentarían cambiar, claro.

1 comentario:

El Fuego Camina Conmigo dijo...

Lo saben, lo quieren así, asumen que las sardinas nunca saldrán de la lata.